Coches de cómic

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El cómic y el coche han ido de la mano desde el principio. Un modo de transporte y un medio de entretenimiento eminentemente populares, que han reflejado por eso mismo la evolución humana en diferentes ámbitos: el tecnológico y el narrativo.

Por algo Superman estrellaba con sus brazos un DeSoto Sedán de 1937 en el mítico primer número de Action Comics… un modelo que no obstante está dibujado para recoger rasgos de variados modelos de General Motors de esa misma época.

Tintín de Hergé es uno de los emblemas del cómic mundial. Su naturaleza viajera y el dibujo de línea clara del autor belga representaron multitud de vehículos con todo detalle. El capitán Haddock tenía un señorial y estilizado Lincoln Zephyr, que apareció en múltiples ocasiones.

Los Mercedes negros de los villanos y el Citroën 2CV verde de Hernández y Fernández son también presencias habituales de sus historias. La marca francesa acabaría imitando al arte y lanzaría una edición especial Tintín del modelo en ese llamativo color.

En Estados Unidos, Dick Tracy es uno de los tipos más duros del cómic, pero también uno de los más abuelos. Creado en los 30 por Chester Gould, fue adaptado al cine por Warren Beatty en el personaje titular en uno de los éxitos de Hollywood realizados después de la moda generada tras el éxito del primer Batman de Tim Burton.

En la tira cómica de colores primarios original, Dick Tracy es un policía dispuesto a acabar con la mafia de Chicago a bordo de un monstruoso coche clásico de color amarillo que parece ideado a partir de un Ford V8 DeLuxe, que es precisamente uno de los coches que conduce Beatty en su adaptación cinematográfica. El v8 Standard era el coche de flota policial en este Chicago de los años 30, y parece razonable que un detective de raza como Tracy monte la versión ‘avanzada’.

Vámonos a España. En Mortadelo y Filemón de Francisco Ibáñez salen representados casi todos los coches del tardofranquismo. Ahí está el mítico Seat 600, el coche español por antonomasia y su línea plenamente identificable. El Fiat 124 Sport Coupé del Súper y el Dodge Dart, dos coupés (uno europeo, otro americano) de clase alta que conducía el Súper, y el Mercedes 250 representado habitualmente como coche fúnebre.

A Ibáñez le gustaba también dibujar Escarabajos de VW o el Citroën 2CV (protagonista de el CocheritoLeré una de sus historietas míticas), aunque de la gama Seat no se le escapaba ninguno.

A otro mítico de la colección Olé de Bruguera, el Super López de Jan, también le iban los 2CV y los modelos utilitarios nacionales, como el Seat Panda o el Supercinco de la francesa Renault.

Aunque para coche de cómic, sin duda el Batmóvil en cualquiera de sus encarnaciones. Vamos a elegir una cinematográfica, las dos entregas dirigidas por Tim Burton con Michael Keaton de protagonista, dado que si en las posteriores el modelo evolucionaba hacia formas de tanqueta, aquí todavía conservamos un vehículo convencional como base sustentante del vehículo: un Chevrolet Impalacon una fingida turbina de avión en el centro y bien cargado de gadgets.

Con sus casi tres metros de longitud y su aspecto gótico, cualquiera diría que uno se puede montar esa carrocería en su propio vehículo de calle. Posteriormente, en las dos películas de Joel Schumacher, Batman Vuelve y Batman y Robin, el coche elegido fue un Chevrolet 350 ZZ3.

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